Los días pasaron y Nunu le puso nombre a su nuevo amigo, Willump, que se estaba poniendo enfermo de como lo cuidaba el domador. El joven se dio cuenta y empezó a llevarle carne que robaba intentado que su amigo se pusiese de nuevo bien.
La siguiente vez que Nunu fue a visitarlo vio que la jaula estaba destrozada y solo había al fondo de esta una nota con un garabato que decía adiós. Sin pensárselo salió en busca de Willump para ayudarlo y convencerlo de que volviese. Cuando por fin lo encontró, vio que lo estaban rodeando guardias de la tribu y su domador. Estaba viendo como su domador preparaba el látigo para azotar a su amigo y se metió en medio con un salto, pero este no paró su mano y le dio a Nunu, lo que hizo que Willump se enfadase y, lleno de ira, le metió un zarpazo al domador en la cara dejándolo en el suelo sangrando.
El resto de guardias de la tribu viendo lo que hizo el Yeti por su amigo salieron huyendo. Nunu le gritó a Willump que huyese antes de que viniesen más para acabar con él, pero este se negó a abandonar a su compañero. Entonces el chico pensó que tenía que tomar una decisión, o quedarse con su tribu y abandonar a su único amigo o dejar a su familia de lado e irse con el Yeti. Sin pensárselo Nunu saltó a lomos de Willump y los dos comenzaron su viaje el cual les traería nuevas aventuras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario