Al ver el mal que había causado, Lee Sin no podía soportarlo y se prendió fuego, dejando que le quemase durante semanas. Al apagarse el fuego, las llamas le dejaron ciego y se puso un lazo que le cubría los ojos rodeando la cabeza. Por lo que hizo de no poder perdonarse, en milagro Jonia ganó la guerra contra Noxus. Así Lee Sin siguió su camino de seguir mejorando y convertirse en el más grande de los invocadores.
Historias de personajes de League of Legends, nuestros favoritos, acompañados de jugadas que nos hacemos nosotros en el videojuego.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Lee Sin, el Monje Ciego
Lee sin desde que era un chaval tenía muchísimas ganas de convertirse en invocador. Estudiaba todos los días, se esforzaba al máximo hasta que dejó a sus compañeros de clase atrás mientras el estudiaba cosas nuevas. Al creerse tan superior a los demás intentó hacer un ritual para hacer aparecer a un monstruo de las selvas. Pero algo hizo mal que al invocarlo, lo que apareció fue una niña real con medio cuerpo y su oso de peluche. El monasterio se enteró de lo sucedido, y al ser Lee un buen alumno se lo pasaron por alto. Semanas más tarde le dijeron que por la fuerza con la que ejerció el ritual, toda la aldea de la niña fue arrasada por completo.
Al ver el mal que había causado, Lee Sin no podía soportarlo y se prendió fuego, dejando que le quemase durante semanas. Al apagarse el fuego, las llamas le dejaron ciego y se puso un lazo que le cubría los ojos rodeando la cabeza. Por lo que hizo de no poder perdonarse, en milagro Jonia ganó la guerra contra Noxus. Así Lee Sin siguió su camino de seguir mejorando y convertirse en el más grande de los invocadores.
Al ver el mal que había causado, Lee Sin no podía soportarlo y se prendió fuego, dejando que le quemase durante semanas. Al apagarse el fuego, las llamas le dejaron ciego y se puso un lazo que le cubría los ojos rodeando la cabeza. Por lo que hizo de no poder perdonarse, en milagro Jonia ganó la guerra contra Noxus. Así Lee Sin siguió su camino de seguir mejorando y convertirse en el más grande de los invocadores.
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